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quarta-feira, 18 de maio de 2016

Indices: tres operaciones entre imagen y texto en Brasil 





Siendo la presente edición de Solemne basada en la relación entre imagen y texto desde la perspectiva de las artes visuales, empecé a pensar sobre cómo hacer una contribución desde Brasil. Si pensamos en una perspectiva histórica, la relación entre cultura visual y texto en Brasil es larga y pasa desde los libros publicados por viajeros extranjeros que exploraran nuestro territorio desde el siglo XVIII hasta las experimentaciones con la poesía concreta principalmente en la década de 1950 por Augusto de Campos, Décio Pignatari y Haroldo de Campos. La trayectoria entre la poesía concreta y la reflexión sobre el neoconcretismo en Rio de Janeiro desde la “Teoria do não-objeto”, publicada en 1959 por el poeta y artista Ferreira Gullar, compañero generacional de Hélio Oiticica, Lygia Clark, Lygia Pape, Osmar Dillon, entre otros, es algo muy estudiado y ya institucionalizado en algunas narrativas de la Historia del Arte (no solo en América Latina pero ya a un nivel global).

Para esta edición, entonces, sabiendo de la amplitud del tema desde mi contexto, pensé que seria más interesante compartir con el público tanto guatemalteco como más internacional, trabajos de artistas más jóvenes, en actividad, y que pudieron responder al tema desde perspectivas muy distintas. Invité a tres artistas que viven en regiones diferentes, y que trabajan materiales distintos y que además, tienen edades contrastantes. Se incluyeron así trabajos pensados para Solemne y hechos por Raquel Stolf (1975, vive en Florianópolis), Renata Cruz (1964, vive en São Paulo) y Rafael Adorján (1982, vive en Rio de Janeiro).



“Lista de cosas blancas – cosas que pueden ser, que parecen o que eran blancas” dialoga con la investigación de Raquel Stolf sobre texto y silencio. La artista crea, como sugiere el título, una lista muy diversificada de objectos tridimensionales que pueden ser blancos – como el arroz, la cocaína y el polvo de mármol – y hace una secuencia de palabras con otras cosas blancas que son más fenomenológicas y provienen desde una perspectiva ecológica, fisiológica o incluso psicológica. Por eso es que luego del “cielo nublado” miramos el “susurro” y antes de la “mitad de la cebra” se observa “casi el fin de algo”. Toda esa blanquitud nos remite a un campo semántico del silencio – además reforzado por el uso del leve color gris en la impresión de la lista.  De esta manera la artista nos ofrece la posibilidad de crear nuestro propio archivo de imágenes desde ese inventario de silencios que nos llegan como el montaje de una película.

Por otra parte,  la serie “Áreas de soltura” de Renata Cruz también viene desde una catalogación –- no de palabras—, pero sí de pájaros. El título de las imágenes alude al nombre dado por el Estado de São Paulo, específicamente para las áreas aptas para recibir animales silvestres “monitoreados”, es decir, animales que fueron alguna vez puestos en cautiverio y ahora intentan encontrar de nuevo su espacio en su hábitat. Es sabido que Brasil es uno de los países donde existe mayor comercio ilegal de aves. La artista entonces trabaja desde un atlas de la fauna brasileña —también un inventario—, pinta acuarelas de todos los pájaros y los dispone en los espacios expositivos de una manera site-specific. Junto a cada uno de ellos, Renata escribe frases tomadas del libro “Hojas de hierba” (1855), de Walt Whitman, creando un contrapunto entre la “soltura” de los pájaros en condiciones adversas y la celebración de la solidaridad hecha por el autor desde versos como “no le pregunto al herido cómo se siente, me convierto en él”. Al final, la artista crea nuevas tensiones entre imagen/texto y las entrega a los espectadores para que hagan sus propios vuelos entre pájaros y versos.

Para finalizar, tenemos las imágenes de Rafael Adorján, que trabaja desde la fotografía. Se presentan obras de su nueva serie titulada “Lecciones en diapositiva” la cual hace referencia a un proyecto imagético-pedagógico llevado a cabo en Brasil entre los años 1936 y 1966, el Instituto Nacional de Cinema Educativo (INCE). El principal objetivo de tal Instituto era crear películas que pudieran contribuir con la educación de los niños desde una perspectiva nacionalista. Además de eso, el instituto también creó una serie de diapositivas para que fuesen utilizadas por profesores. Partiendo de una colección de estas diapositivas, el artista hace sobre-posiciones de imágenes y realiza fotos, creando nuevas narrativas para lo que fuera una “educación brasileña”. Elementos como la bandera, los Guaranís, el mestizaje y episodios históricos se sobreponen como fantasmas de la Historia y de su necesidad de crear marcos contados por tales diapositivas. Aquí el texto está tanto dentro de las fotografías, como fuera de ellas, en su uso pedagógico y en la necesidad de ser comentadas por los profesores que las utilizaran.



Los tres artistas aquí reunidos trabajan con indices de imágenes pero sin una pretensión al agotamiento. Apuntan hacia posibilidades de lectura y estimulan así la imaginación de los espectadores/lectores. Creo que estos tres modus operandi distintos contribuyen a una comprensión de la diversidad del fenómeno artístico en Brasil. Las poéticas de Raquel Stolf, Renata Cruz y Rafael Adorján son tres de una extensa lista de artistas brasileños donde se puede mirar la relación entre imagen y texto como esencial – o sea, son, así como los trabajos aquí seleccionados, índices aún por ser organizado por las narrativas del arte contemporáneo en Brasil.


(texto publicado originalmente no terceiro número da revista "Solemne" organizada por Esvin Alarcón Lam, Maria Muñoz e Rodolfo Rivera)

sábado, 14 de maio de 2016

A grande honra ao mérito


Do alto das prateleiras para o chão – este é um dos deslocamentos feitos por Elen Gruber no projeto “A grande honra ao mérito”. A base onde as condecorações estão reunidas frisa sua repetição e esvazia temporariamente os seus contextos específicos. Os objetos que então convidavam a uma apreciação ascendente do corpo, remetendo a idolatria e respeito intocáveis, na organização proposta pela artista são integrantes de uma massa dourada que realça a planaridade do chão e a materialidade das peças.

É interessante constatar que os troféus são o ponto de chegada do projeto. Esses objetos materializam as capacidades positivas atribuídas ao outro – são pequenos monumentos à habilidade, eficiência e destreza de alguns indivíduos vistos como especiais. A aquisição desses objetos se deu não apenas fisicamente; seus proprietários transferiram seu mérito para a artista. Os diversos talentos pelos quais foram celebrados – em um leque amplo que vai de congratulações esportivas ao canto gospel – são passados para Elen através de documentos. Estes se encontram na exposição a fim de que o público constate a cessão e recepção voluntária entre ambas as partes. Um livro que reúne as biografias e depoimentos desses vencedores, além de um comentário da artista sobre cada um, completa a instalação. Trata-se, portanto, da apresentação, catalogação e arquivamento de vitórias.

A reunião desses elementos parece frisar melancolicamente o caráter competitivo não apenas da contemporaneidade, mas de certas narrativas da História – se esse trabalho pode ser lido como um grande monumento ao triunfo, quem lembrará dos perdedores? A instalação de Elen Gruber nos recorda que a celebração de algumas marcas individuais cria legados com o decorrer do tempo. Esses esforços individuais, quando reunidos em uma massa, talvez mais falem sobre o vazio existencial que tentamos preencher com todas essas atividades – até o ouro pode desbotar.


(texto curatorial relativo à exposição "Em suas marcas", de Elen Gruber, em co-curadoria com Ananda Carvalho e que fará itinerância entre 2016 e 2017 nas unidades do SESI de São José dos Campos, São José do Rio Preto, Campinas e Itapetininga)